Teoría del Trabajo Social con Grupos PDF

Summary

Este libro, "Teoría del Trabajo Social con Grupos" de Antonio López Peláez, explora las dinámicas grupales y su papel en la intervención social, considerando la superdiversidad, la digitalización y el impacto de la COVID-19, aspectos clave en el Trabajo Social contemporáneo. El texto aborda la análisis de las teorías y la aplicación práctica para mejorar la interacción con los individuos, los grupos, así como la inclusión social.

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Here is the transcription of the provided text from the images, formatted in markdown: # TEORÍA DEL TRABAJO SOCIAL CON GRUPOS **Antonio López Peláez** Tercera edición revisada y ampliada **ANTONIO LÓPEZ PELÁEZ** Catedrático de Universidad Departamento de Trabajo Social Facultad de Derecho TEORÍA...

Here is the transcription of the provided text from the images, formatted in markdown: # TEORÍA DEL TRABAJO SOCIAL CON GRUPOS **Antonio López Peláez** Tercera edición revisada y ampliada **ANTONIO LÓPEZ PELÁEZ** Catedrático de Universidad Departamento de Trabajo Social Facultad de Derecho TEORÍA DEL TRABAJO SOCIAL CON GRUPOS Tercera edición revisada y ampliada ## Capítulo I: Superdiversidad, Digitalización y Bienestar: Dinámicas Grupales y Trabajo Social en el siglo XXI ### Objetivos * Conocer las principales características del contexto actual en el que se diseñan dinámicas grupales. * Analizar los efectos de la pandemia de la COVID-19 y de la superdiversidad en nuestras sociedades. * Comprender las principales características del Trabajo Social Digital. ### Conceptos * Conceptos * Superdiversidad * Digitalización * Trabajo Social Digital ### 1. INTRODUCCIÓN: Al diseñar una intervención con grupos, tenemos que hacernos algunas preguntas. ¿Cuál es el contexto en el que se desenvuelven los participantes en la dinámica de grupo? ¿Cómo interpretamos y damos sentido a lo que hacemos, cuáles son nuestras teorías? ¿Y nuestros valores y reglas de interacción? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué dinámicas se generan dentro de un grupo, especialmente en torno al poder? ¿Qué etapas debe tener una dinámica de grupos? En los 6 capítulos de este libro analizaremos los fundamentos de la dinámica de grupos respondiendo a estas preguntas. En el capítulo 1, abordamos el contexto actual de la dinámica de grupos, prestando especial atención a la digitalización y las redes sociales. En el capítulo 2, analizamos las teorías CAPÍTULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN Y BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL con las que diseñamos y gestionamos las dinámicas de grupo. En el capítulo 3, los valores y el contexto democrático en el que desarrollamos nuestra intervención profesional. En el capítulo 4, las pautas de comunicación. En el capítulo 5, el poder y las dinámicas de grupo. Y en el capítulo 6, el diseño práctico de las dinámicas de grupo, con una serie de etapas y unos principios básicos para gestionarlas. El objetivo final es ampliar nuestra capacidad de análisis, diagnóstico, planificación, intervención y evaluación de las dinámicas grupales. Los trabajadores sociales con grupos deben tomar en consideración la situación concreta en la que se desarrolla nuestra actividad profesional, en nuestro caso la sociedad tecnológica avanzada de la tercera década del siglo XXI. La expansión de las nuevas tecnologías no se limita a los países altamente industrializados: la mundialización y la globalización implican que las innovaciones tecnológicas se dan a la vez en todo el planeta, proyectando nuevas oportunidades y a la vez nuevas sombras sobre el desarrollo de diversas zonas del mundo. De ahí la importancia de las políticas institucionales y educativas, que permitan avanzar en el desarrollo equilibrado de las sociedades del futuro (en las cuales ya estamos de antemano, y de las que no nos podemos quedar al margen). Frente a otras épocas históricas, el análisis crítico de las posibilidades y tendencias de la nueva sociedad tecnológica nos puede permitir intervenir en el diseño de la sociedad futura. Podemos prevenir con tiempo los efectos negativos, y tomar conciencia de los rasgos específicos de la sociedad en la que vivimos. En este sentido, no podemos obviar en las dinámicas de grupo el papel que juega Internet, y los nuevos y viejos problemas sociales que se redefinen en la red. Las dinámicas grupales responden a características propias de los seres humanos en cuanto animales sociales, que permanecen a lo largo del tiempo. No somos menos o más «sociales», menos o más «relacionales» que hace 10 o 100 años. Y por eso aprendemos, revisamos y dialogamos con las teorías y experiencias del pasado reciente o del pasado remoto. Pero no podemos olvidar que las circunstancias históricas, nuestro contexto, está en constante cambio. Y en ese sentido, tenemos que estar muy atentos a los nuevos retos, y a la redefinición de nuestras pautas de comportamiento en entornos diferentes. En la dinámica de grupos, como en cualquier ciencia social, nos encontramos siempre en un equilibrio inestable entre las teorías heredadas, que nos permiten pensar y dar sentido a nuestra acción, y las nuevas circunstancias en las que nos vemos envueltos (y que son también consecuencias de nuestras acciones). Dos de las competencias específicas que deben adquirir los estudiantes de la asignatura <<Teoría del Trabajo Social con Grupos>> son las siguientes. En primer lugar, interactuar con personas, grupos, comunidades y organizaciones para conseguir cambios, que faciliten el desarrollo personal y comunitario, contribuyendo a la mejora de las condiciones de vida de los implicados, mediante la utilización de los modelos, métodos y técnicas del Trabajo Social con Grupos. En segundo lugar, facilitar la inclusión social de los grupos de personas marginadas, socialmente excluidas, desposeídas, vulnerables y en riesgo. Antonio López Peláez En relación con ambas competencias, tomamos como referencia uno de los proyectos de intervención que hemos llevado a cabo, en torno al cual estableceremos algunas conclusiones en cada capítulo. En el ayuntamiento de una ciudad de 200.000 habitantes, los servicios sociales detectan las dificultades de las familias con adolescentes a cargo, y el incremento de los conflictos familiares. Para mejorar las capacidades relacionales y la gestión de los conflictos, diseñan un proyecto piloto basado en la dinámica de grupos. Se organizan dos grupos. Uno de progenitores, mixto y heterogéneo, con 14 personas. 7 mujeres (dos de origen latinoamericano, dos de origen africano, dos autóctonas y una mujer de los países del este de Europa) y 7 varones (dos de origen latinoamericano, dos de origen africano, dos autóctonas y uno de los países del este de Europa), todos residentes en la ciudad. Y otro grupo de adolescentes, 7 chicos y 7 chicas, entre 13 y 17 años, con la misma distribución. Al diseñar esta dinámica grupal, hay que reflexionar sobre los modelos de familia, el modelo normalizado de integración social, las expectativas que tenemos y las diferencias de comportamiento en función del género. Se establecen los objetivos y la metodología de trabajo, buscando reforzar algunas habilidades básicas relacionadas con los conflictos entre adultos y adolescentes. En la selección de los participantes, se toma en consideración (en función de los objetivos generales de la intervención que está desarrollando) la edad de los participantes, sus sistemas de valores (tanto la homogeneidad total como la heterogeneidad absoluta tienen un efecto negativo en la dinámica grupal), los problemas que comparten, el nivel de formación, el género o el nivel de autoestima. En el desarrollo de la dinámica grupal, entraron en colisión los diferentes modelos de familia, las diferentes estrategias de comunicación, y las diferentes formas de abordar los conflictos, de cada uno de los miembros del grupo. Y a través de la dinámica grupal, se refuerzan patrones de comportamiento, la capacidad de análisis y diagnóstico de los participantes, y la incorporación de reglas de interacción que permitan reducir la conflictividad en sus respectivas familias. En este primer capítulo, tomando en consideración este proyecto de intervención, vamos a profundizar en algunas de las características de nuestro entorno, que influyen en nuestros comportamientos y expectativas, y que afectan a la definición, financiación y evaluación de los servicios sociales (dentro de los cuales trabajan la mayor parte de los trabajadores sociales -especializados o no especializados en dinámicas de grupo-). Los participantes en esta dinámica de grupos viven en España, en el año 2024, están inmersos en una administración electrónica, los adolescentes son nativos digitales e interaccionan a través de las redes sociales, y los adultos también. Y su forma de interpretar la violencia, el bienestar, el consenso y el conflicto, están muy influidas por su contexto social. Por otra parte, han pasado la pandemia de la Covid-19, y han experimentado el confinamiento, y la digitalización de las administraciones públicas. Todos los participantes son usuarios de whatsapp y de las redes sociales. Y son de procedencias diferentes, y entornos familiares diversos (es decir, viven en una sociedad digitalizada, experimentan la diversidad, y han vivido la pandemia). CAPÍTULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN & BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL Dado que nuestro propósito es poner de relieve las teorías que nos permiten analizar la realidad y diseñar nuestra intervención a través de dinámicas grupales conforme a objetivos bien definidos, el primer paso tiene que ser darnos cuenta de nuestro contexto, mirar reflexivamente nuestra sociedad, nuestros grupos y nuestra propia forma de mirar, y a partir de ahí diseñar mejores estrategias de intervención. A veces no detectamos lo que tenemos delante, y ese es el principal fallo de nuestra forma de mirar, de nuestro enfoque, de la teoría que nos permite dar sentido a lo que percibimos. Nos vamos a centrar por lo tanto en tres fenómenos clave en la tercera década del siglo XXI que nos permiten diseñar una dinámica grupal adaptada a estas personas: la superdiversidad, la pandemia y la digitalización. Estos tres fenómenos afectan decisivamente al bienestar de los ciudadanos y sus dinámicas relacionales. Y, por lo tanto, son elementos clave para realizar un diagnóstico adecuado de las dificultades y oportunidades que afrontamos, y de las estrategias prácticas que tenemos que poner en marcha para fortalecer nuestras trayectorias vitales. ### 2. DINÁMICAS GRUPALES Y CAMBIO SOCIAL Dos cisnes negros inesperados, siguiendo a Nassim Taleb, están transformando nuestro entorno, tanto a nivel local como a nivel global. Para Taleb, un cisne negro es un suceso improbable que no logramos anticipar porque nuestras teorías y formas de analizar los fenómenos están ancladas en lo que ya conocemos, y nos impiden ver lo que de repente sucede entre nosotros. De ahí la importancia de desarrollar un enfoque teórico abierto a lo inesperado, al futuro, a la vez que muy cuidadoso con el análisis de los efectos de los procesos de cambio tecnológico y social. ¿Qué dos cisnes negros están afectando en 2024 a nuestras sociedades? Por un lado, las consecuencias de la pandemia de la COVID-19, con el confinamiento posterior y la aceleración de los procesos de digitalización en los que ya estábamos inmersos (López Peláez, Suh y Zelenev 2023). Por otro lado, la invasión de Ucrania por parte de Rusia, con su impacto sobre las vidas de la población de ambos países, y sus efectos sobre la energía y la crisis alimentaria (López Peláez, Erro-Garcés y Pérez-García 2022). Por no mencionar, entre otras muchas guerras y conflictos en diferentes partes del globo, el conflicto en Gaza y la disputa geopolítica entre China y USA. Desde el Trabajo Social, hemos vivido estos procesos en primera línea del frente, transformando aceleradamente nuestros procedimientos, incorporando las nuevas tecnologías, y redefiniendo nuestras actividades en un entorno de crisis humanitaria y confinamientos generalizados (Fronek y Robati-Casares 2022). Las tres grandes organizaciones del Trabajo Social, la International Federation of Social Workers (IFSW), la International Association of Schools of Social Work (IASSW), y la International Council of Social Welfare (ICSW), se han posicionada en cada uno de estos temas, desde Antonio Lopez Peliez a digitalización hasta la guerra en Ucrania, y han organizado seminarios y congresos que analizan, entre otros temas, las consecuencias de la digitalización sobre el bienestar y las relaciones personales (incluyendo las dinámicas grupales). A la vez que se ha planteado la necesidad de redefinir los consensos básicos sobre lo que consideramos trabajo decente o protección social, tanto para los trabajadores sociales como para toda la población (López et al., 2023). Las dinámicas grupales son un elemento básico para la movilización personal y colectiva. Nos movilizamos al relacionarlos con los demás, generando grupos que a su vez se organizan en torno a un objetivo, y que producen cambios en las personas participantes, y en su entorno. La dinámica grupal es siempre una dinámica participativa, y la participación refuerza nuestra propia condición de ciudadanos, de personas que ejercen como sujetos de sus propias vidas. Nuestros colegas especializados en Trabajo Social con grupos, como puede verse consultando las experiencias publicadas en la revista Groupwork (https://journals.whitingbirch.net/index.php/GPWK/index), trabajan en diferentes entornos en el diseño y puesta en marcha de dinámicas grupales dirigidas a potenciar las habilidades y competencias de los usuarios tanto cara a cara como en las redes sociales, potenciando las competencias relacionales, incluyendo también las competencias digitales, de los participantes. Las competencias para llevar a cabo dinámicas grupales también juegan un papel relevante, como señala Richard Sennet y veremos en el capítulo II de este libro, en el ámbito del trabajo, en la participación ciudadana, y en la diplomacia y las organizaciones internacionales, donde las habilidades relacionales juegan un papel clave. Se contribuye al cambio social cuando se establecen prioridades colectivas, consensuadas en procesos participativos basados en el respeto y la escucha de todos los implicados. Un buen ejemplo de proceso participativo basado en dinámicas grupales que han permitido poner de relieve los retos comunes en los próximos años, es el que ha liderado la International Council of Social Welfare (ICSW) en Namibia en 2023, con la colaboración del gobierno de Namibia y de la Unión Africana, así como de expertos internacionales en el ámbito de la protección social. A lo largo del mes de septiembre de 2023, en un proceso participativo, se establecieron un conjunto de prioridades para fortalecer la protección social en África en el horizonte del año 2028. Como se señala en la web de la ICSW (www.icsw.org), como parte de las actividades del Seminario¹ de la International Council of Social Welfare (ICSW) sobre Política Social y Protección Social en África (28 y 29 de septiembre de 2023, Windhoek, Namibia), la Región de África de la ICSW reunió en Windhoek a científicos sociales y profesionales locales y mundiales de organismos estatales y no estatales para deliberar sobre cuestiones de política social y protección social en la Región de África y Seminario internacional dirigido por Petronella Wasanabe(Namibian goverment) y Antonio López Peláez(ICSW/UNED). CAPITULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN Y BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL elaborar una hoja de ruta para acelerar el progreso en la consecución de los ODS en la Región. Los participantes concluyeron que las políticas sociales y los programas de protección social son una necesidad para el desarrollo humano, social y económico y la sostenibilidad ecológica y emitieron la Declaración de Windhoek la ICSW sobre Política Social y Protección Social en África, respaldada por el Ministerio de Salud y Servicios Sociales de Namibia y la Unión Africana, y por la ICSW como organización mundial. Los puntos clave de esta declaración² son los siguientes: * Incluir la política social en general y la protección social, en particular, en las políticas de desarrollo. * Impulsar el «bienestar inteligente» haciendo pleno uso de unas Tecnologías de la Información y la Comunicación de coste asequible. * Reforzar la resistencia y la elasticidad de los sistemas de protección social. * Ser conscientes también de las emergencias lentas, como el cambio climático. * Un sistema con perspectiva de género que incluya tanto a los hombres como a las mujeres. * Promover una «economía del bienestar», es decir, un enfoque que sitúe el bienestar de las personas en el centro. * Situar a los niños en el centro de las políticas de desarrollo sostenible. * Fomentar los compromisos de responsabilidad social de las empresas. * Luchar contra la evasión fiscal. Ahora bien, las dinámicas grupales y el cambio social no se dan solo en una dirección que podemos llamar positiva o fortalecedora de los participantes y de la sociedad en su conjunto. Las dinámicas grupales forman parte de los procesos de cambio social, tanto para la movilización por objetivos y la mejora del bienestar personal y colectivo, como también para el reforzamiento de la polarización y la reclusión en grupos centrados en sí mismos y cerrados al resto, como ocurre con las denominadas cámaras eco en Internet (grupos cerrados en los que los miembros refuerzan su identidad compartiendo siempre mensajes homogéneos que refuerzan el vínculo de pertenencia de los participantes). Podemos observar está tendencia al cierre o clausura en los grupos cerrados sobre sí mismos que todos constatamos en nuestro entorno próximo, donde la disidencia o la disparidad de opiniones se convierte en un motivo de exclusión, y el grupo te expulsa o te bloquea. De ahí la importancia de analizar los vínculos sociales y las dinámicas relacionales, en el ámbito de los grupos, para establecer estrategias que nos permitan diagnosticar y hacer frente a dinámicas grupales basadas en el control y la anulación de los miembros (como ocurre en las sectas), o en la ausencia de valores éticos (cómo en las mafias), o en deslegitimación y degradación ² La declaración completa está disponible en https://www.icsw.org/index.php/news/190- icsw-windhoek-declaration-on-social-policy-and-social-protection-in-africa Antonio López Peláez delos que no son miembros del grupo (como ocurre en los grupos terroristas, que se basan en la despersonalización del contrario como paso previo a su eliminación). ### 3. LA PANDEMIA DE LA COVID-19 Y LAS DINÁMICAS GRUPALES La pandemia de la COVID-19 ha marcado el siglo XXI, y sus consecuencias siguen entre nosotros. Uno de los impactos de la pandemia del COVID19 fue y es la aceleración de los procesos de digitalización de las administraciones públicas, del sistema educativo y de las actividades laborales. Las intervenciones profesionales de los trabajadores sociales, desde la visita domiciliaria hasta el diseño de dinámicas grupales en internet, han cambiado nuestra profesión y nuestra forma de afrontar los procesos de exclusión social. En el caso español, desde el primer momento afrontamos este proceso innovando con las nuevas tecnologías, poniendo en marcha teléfonos de ayuda como hizo el Consejo General de Trabajo Social en marzo 2020 o generando espacios de interacción y debate en las redes sociales (por ejemplo, creando el primer canal de YouTube de Trabajo Social Digital³, dentro del cual se organizaron seminarios y debates (ya en abril de 2020, en pleno confinamiento), y el I Congreso Internacional de Trabajo Social Digital, con cientos de profesionales inscritos). Tomando como referencia los análisis publicados sobre el periodo de pandemia de la COVID-19 y el Trabajo Social, a continuación (Fronek y Rotabi-Casares 2022), resumimos brevemente esos momentos de confinamiento en perspectiva comparada (España, Italia y Francia) y a continuación ponemos de relieve algunas consecuencias desde la perspectiva de las dinámicas grupales. #### 3.1. Los tres primeros meses del confinamiento en España, Francia e Italia (marzo-abril-mayo 2020) (Lopéz Peláez y Di Rosa, 2022) La pandemia de la COVID-19 comenzó rápidamente en diciembre de 2019, se extendió por todo el mundo y provocó un drástico colapso de los sistemas sociales. Para analizar el impacto de la pandemia en Italia, Francia y España, hay que tener en cuenta cuatro cuestiones. En primer lugar, hay que tener en cuenta las políticas de austeridad en los últimos quince años en España, Francia e Italia, ya que la externalización de servicios públicos y la mayor fragilidad de los sistemas públicos de salud habían debilitado la capacidad de respuesta ante la pandemia. En segundo lugar, las familias juegan un papel fundamental en el proceso de atención. El apoyo familiar y la solidaridad intergeneracional son un elemento de identidad en los países del sur de Europa y constituyen una red de seguridad para sus habitantes. En tercer lugar, reciben ³ https://www.youtube.com/channel/UCcAObaBXhjB4CM-Q3XyPddw CAPÍTULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN Y BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL un enorme número de turistas cada año (en 2019, en los meses previos a la pandemia de la COVID-19, Francia fue el país que más turistas recibió en todo el mundo, España ocupó el segundo lugar e Italia el quinto). En cuarto lugar, como países que forman parte de la frontera sur de la Unión Europea, Francia, Italia y España tienen que gestionar un fuerte flujo de inmigración. La rapidísima propagación del virus en estos países puede explicarse en parte por su condición de nodos del turismo mundial. Las dificultades para gestionar esta emergencia sanitaria se pueden explicar en parte por este modelo de estado del bienestar desbordado y externalizado que se apoya en redes familiares. Al mismo tiempo, los confinamientos deterioraron enormemente una economía en la que el sector servicios vinculado al turismo, el ocio y la hostelería tiene un peso muy relevante. Como en crisis anteriores, la solidaridad intergeneracional permitió a las familias hacer frente a situaciones de bloqueo total y a la consiguiente crisis económica provocada por la pandemia. La falta de coordinación inicial entre países muy interconectados entre sí y principales receptores del turismo mundial pudo deberse a una cierta infravaloración del riesgo de contagio del virus, así como a los debates sobre la mejor manera de abordar la pandemia. De hecho, a raíz de la crisis del COVID-19, la cuestión de la inmunidad de rebaño frente al confinamiento, la obligatoriedad o no del uso de mascarillas y otras importantes cuestiones sanitarias han pasado a primer plano en algunos países europeos como Suecia, que optaron por estrategias más inclinadas hacia la inmunidad de rebaño que hacia el cierre total de la actividad socioeconómica. El debate entre priorizar la salud mediante el confinamiento de la población o mantener la actividad económica para sobrevivir ha estado presente en las decisiones de los gobiernos para gestionar la pandemia del COVID-19. La escasez de equipos de protección esenciales derivada de la rápida propagación del virus y la saturación del sistema hospitalario condujeron finalmente al establecimiento de un confinamiento muy drástico en los tres países. El primer caso confirmado de COVID-19 en la Unión Europea se notificó en Francia el 24 de enero de 2020. La primera muerte por COVID se produjo en España el 13 de febrero y la segunda en Francia el 14 de febrero. Sin embargo, no fue hasta el 12 de marzo cuando el presidente Macron anunció el cierre de los colegios en Francia a partir del 16 de marzo. En el caso de España, el Gobierno central presidido por el presidente Sánchez y animó a la población a acudir a las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer celebradas el 8 de marzo para después confinar a todo el país el 15 de marzo, justo una semana después. En Italia, el 31 de enero se activó la alerta sanitaria y el estado de alarma en todo el país. La zona de Condogno fue la primera en ser confinada el 23 de febrero, seguida de la zona norte, que fue puesta en cuarentena el 8 de marzo. Por último, se confinó todo el país el 9 de marzo y se cerraron todas las actividades esenciales el 10 de marzo de 2020. En Francia, la epidemia empezó a extenderse a finales de enero y el número de casos notificados ascendió a casi 160.000 (Francia era en ese momento el $4^{\circ}$ país más afectado después de Estados Unidos, España e Italia), con lo que el número total de Antonio López Peláez cmas mortales ascendía a 21.000 el 22 de abril de 2020. En Italia, el 9 de marzo se declaró el bloqueo nacional y el 12 de marzo se cerraron restaurantes y comercios en todo el país. El bloqueo fue estricto y las infracciones fuertemente multadas. Sólo se podía salir por motivos de salud, trabajo y necesidades urgentes, como comprar comida o dar pequeños paseos cerca de casa para salir al aire libre. Muchos lugares de trabajo permanecieron cerrados. Sólo funcionaban los hospitales, las industrias alimentarias y otros sectores estratégicos, el comercio minorista de alimentos y los servicios esenciales, como los autobuses públicos. A mediados de marzo, se impuso un cierre patronal de ocho semanas en Francia. En la primera semana de mayo, el uso de mascarillas pasó a ser obligatorio en todo el país, lo que supone un cambio con respecto a las recomendaciones anteriores. En algunos distritos se utilizaron cámaras de vídeo para vigilar el uso de máscaras y el distanciamiento físico. El 12 de mayo se permitió a la gente volver al trabajo y a las tiendas, pero los restaurantes y cafés permanecieron cerrados en París, mientras que los servicios religiosos se permitieron de nuevo a partir del 24 de mayo. En España, los trabajadores de la construcción y de las fábricas volvieron al trabajo a mediados de abril, seguidos diez días después por los trabajadores no esenciales de Madrid. No fue hasta el 26 de abril, tras seis semanas de bloqueo, cuando se permitió a los niños de hasta 13 años salir al exterior durante una hora. Tras un repunte del número de casos, el bloqueo se prolongó hasta el 9 de mayo. Los planes para suavizar progresivamente las restricciones continuaron, a pesar de los picos fluctuantes y el gran número de nuevos casos diarios. El 20 de mayo, cuando se registraron 67.000 casos en Madrid, las autoridades municipales solicitaron al Tribunal Supremo que suavizara las restricciones, argumentando que el bloqueo se aplicaba de forma incoherente en toda España. El 21 de mayo, España aprobó una ley que obligaba a llevar mascarilla y a distanciarse físicamente un metro. El impacto de la COVID-19 se vio amplificado por la saturación del sistema sanitario y la escasez de equipos de protección individual (EPI), desde mascarillas hasta respiradores mecánicos, que desbordaron los hospitales de los tres países. El triaje para decidir los pacientes debían ser ingresados produjo situaciones terribles, sobre todo para los ancianos en residencias, que no contaban con suficiente apoyo sanitario y no fueron atendidos adecuadamente en los hospitales. A lo largo del confinamiento, los trabajadores sociales de los tres países desempeñaron un papel fundamental tanto en la intervención con los usuarios como en el desarrollo de estrategias en línea en un contexto de rápida digitalización, ya que la mayoría de sus actividades profesionales no podían realizarse en persona. Por ejemplo, los profesionales del trabajo social en España pusieron en marcha iniciativas novedosas para difundir buenas prácticas en los servicios sociales y combatir las fake news y la desinformación en un contexto de confinamiento total (López Peláez et al. 2020), poniendo en marcha el primer canal de YouTube de Trabajo Social Digital. El Consejo General del Trabajo Social en España desarrolló desde el principio varios CAPÍTULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN Y BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL proyectos para apoyar a los trabajadores sociales en su trabajo diario, como una línea telefónica gratuita para proporcionar apoyo emocional a los profesionales de la salud y los servicios sociales (disponible desde el 23 de marzo de 2020) (www.cgtrabajosocial.es). Además, en virtud de la Orden SND/295/2020 de 26 de marzo, el Gobierno español declaró los servicios sociales servicios esenciales en todo el país. Para hacer frente a la emergencia en Italia, los trabajadores sociales reaccionaron desarrollando estrategias que garantizaban los servicios esenciales, reforzando la cohesión interna. En cuanto al compromiso con los usuarios, trabajaban para difundir información sobre las normas de seguridad que todos los ciudadanos debían cumplir por el bien colectivo y el derecho a la salud de todos. Los trabajadores sociales franceses pusieron en marcha varias iniciativas para hacer frente a las consecuencias de las medidas de encierro. Por ejemplo, los centros de acogida y reinserción social (CHRS) reorganizaron sus jornadas de trabajo y desarrollado estrategias para acompañar a los usuarios, como los que se encontraban en un estado psicológico frágil. #### 3.2. Confinamiento, trabajo social y dinámicas de grupo Nuestro sistema de bienestar, y dentro de él los profesionales de los servicios sociales, pudimos afrontar el confinamiento porque nos pusimos en vanguardia del proceso de digitalización, en tres direcciones diferentes: En primer lugar, utilizando las tecnologías disponibles para salir hacia los usuarios, en vez de esperar a que los usuarios acudiera a los servicios sociales (algo imposible porque estaban confinados). Esta dimensión proactiva se potenció enormemente durante el confinamiento, y coincide con un replanteamiento de los servicios sociales que ponen en el centro al ciudadano, rediseñando nuestras prestaciones y nuestro modelo de atención desde las prioridades de los ciudadanos. Y se mantiene en las dinámicas online propias del Trabajo Social Digital que se han expandido en los servicios sociales de toda España, saliendo al encuentro del usuario en el ámbito online, diseñando dinámicas grupales online y fortaleciendo las competencias digitales de usuarios y profesionales (Castillo de Mesa, López Peláez y Méndez Domínguez 2021). En segundo lugar, la revitalización de la figura de los profesionales expertos, desde los sanitarios hasta las trabajadoras sociales. Es importante contribuir, desde la universidad y las asociaciones y organizaciones profesionales, a esa reivindicación del papel clave que desempeñan las y los profesionales en el sistema de bienestar. Lo vimos en los aplausos a las ocho de la tarde en nuestras casas: es el conocimiento experto el que salva vidas. El prestigio social ayuda a que las intervenciones profesionales, incluyendo las dinámicas grupales, gocen de mayor legitimidad. En tercer lugar, el compromiso con la difusión de buenas prácticas y del conocimiento experto, en un entorno caracterizado por los bulos, las noticias sesgadas o Antonio López Peláez directamente falsas. Estamos inmersos en un marco comunicacional orientado a la exacerbación de las emociones, la descalificación de la crítica experta y un permanente estado de guerra y deslegitimación contra los que no sienten o piensan o se movilizan como nosotros. Un contexto en el que se descalifica al experto y se relativiza el conocimiento científico, con el consiguiente deterioro de nuestra profesión, de muestra disciplina. Y, sobre todo, se deteriora la capacidad de encontrar en los datos de la realidad un espacio común para deliberar, más allá de los intereses particulares. Desde el primer momento del confinamiento, las trabajadoras sociales se convirtieron en profesionales de referencia que compartían información rigurosamente contrastada Y organizaban grupos de apoyo mutuo online. ### 4. SUPERDIVERSIDAD Y DINÁMICAS GRUPALES (LÓPEZ PELÁEZ, ÁLVAREZ-PÉREZ Y HARRIS 2022) La realidad social contemporánea es cada vez más compleja, en un contexto transformado por la pandemia de COVID19. Esta complejidad, que va más allá de las diferencias culturales o de origen, conlleva dificultades para hacer frente a los problemas de la vida, repercutiendo en la salud mental de las personas. Por eso hoy en día hablamos de superdiversidad (López Peláez et al. 2022). El incremento de la complejidad conlleva intrínsecamente la idea de vulnerabilidad social, que no es el resultado directo de desventajas socioeconómicas o socioculturales, ni de trastornos psíquicos, deficiencias físicas o de aprendizaje. Es más bien una suma entretejida de factores personales y sociales, que crea un vínculo indisoluble entre el mundo externo y el interno. La complejidad social está relacionada con los procesos de cambio, movilidad y flexibilidad, el aumento de la fragmentación de servicios, profesiones y productos y el incremento de la burocracia en los procesos, que hacen muy difícil los diagnósticos y el diseño de las soluciones. Hoy en día es muy difícil que las personas supervisen plenamente su propio mundo y gestionen su vida cotidiana personal y familiar debido a los numerosos retos, cambios, exigencias, ambigüedades, conflictos y presiones que ello implica, y es en este contexto en el que es necesario un análisis de la realidad a través de una visión multidimensional que promueva un cambio social sostenible. Han pasado 17 años desde que se introdujo el concepto de superdiversidad (Vertovec lo formuló en 2007) y aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar su definición completa, especialmente en lo que se refiere a sus dimensiones. En este sentido, el concepto desde sus orígenes ha tratado de desarrollar tres aspectos interconectados. Por un lado, la descripción de las realidades superdiversas en contextos específicos teniendo en cuenta las variables de los patrones existentes en los flujos migratorios; por otro, la dimensión metodológica en la que se produce un cambio de paradigma en los estudios relacionados con las migraciones, alejándose de las clási- CAPÍTULO 1: SUPERDIVERSIDAD, DIGITALIZACIÓN Y BIENESTAR: DINÁMICAS GRUPALES Y TRABAJO SOCIAL cas variables explicativas centradas en grupos étnicos específicos o nacionalidades concretas, hacia una visión más amplia en la que se produce un rediseño teórico-metodológico para una comprensión más matizada de las interacciones sociales en contextos superdiversos; y por último, su dimensión práctica orientada a las políticas, con el objetivo de dar luz y relevancia a las dimensiones subyacentes de la migración global y los cambios poblacionales, alejándose del enfoque étnico para subrayar variables olvidadas como la edad, el género o el aspecto legal dentro de los flujos migratorios, que sin duda condicionan estas movilidades, así como la etnia y el género de los migrantes. En el ámbito de los servicios sociales y del Trabajo Social con grupos, nuestro contexto está marcado por una creciente superdiversidad en todos los ámbitos, en correspondencia con los cambios sociales que hemos descrito en los párrafos anteriores. Nuestros usuarios son más diversos, tienen intereses y objetivos contrapuestos, y tenemos que diseñar mejores estrategias para fortalecer sus procesos de inclusión, su participación, y su realización personal. Las dinámicas de grupo son muy necesarias en este contexto, y deben basarse en la apertura al otro, en el respeto y el cuidado, y en el establecimiento de espacios de interacción y debate que permitan abordar juntos la consecución de objetivos definidos a su vez de forma participativa. Diseñar dinámicas grupales que generen espacios de encuentro nos permiten hacer frente a la vulnerabilidad asociada a la complejidad. La superdiversidad hace referencia a múltiples fuentes de diversidad, como la diversidad religiosa, social, cultural, educativa, económica o de género, así como la edad y el país de origen, entre otras. Por ejemplo, la superdiversidad no solo procede del país de origen, sino también del género (por ejemplo, hombres de color frente a mujeres de color; mujeres blancas frente a mujeres de color; personas trans frente a personas heterosexuales; etc.) o de la edad (personas mayores que se relacionan -o no- con las generaciones más jóvenes). En las sociedades contemporáneas, cada vez más complejas y con una diversidad de población mayor que nunca, el concepto de superdiversidad tiene aplicaciones descriptivas, metodológicas y prácticas. En este sentido, la superdiversidad puede considerarse sucesora del multiculturalismo. Insertada plenamente en este contexto global, la sociedad española es cada vez más diversa y las personas experimentan situaciones de vulnerabilidad asociadas a dicha complejidad. La atención a las personas tiene que asumir que su objeto de intervención es cada vez más complejo. Las sociedades enfrentan nuevos desafíos en el campo de la atención social. Múltiples disciplinas, como el Trabajo Social, la Sociología, la Psicología, las Ciencias de la Salud, la Ciencia Política o la Economía, han abordado la necesidad de atender a la diversidad, tanto en el ámbito de la edad y la dependencia, como en la interacción entre personas con diferentes bagajes culturales y étnicos. Un buen ejemplo es la Mesa por la Convivencia puesta en marcha desde hace años por el ayuntamiento de Fuenlabrada, que busca fomentar la participación Antonio López Peláez dudana para promover la inclusión de todas las personas del municipio (https:// mesaconvivenciafuenlabrada.org/). La superdiversidad puede abordarse desde la perspectiva de la comunicación, desde la perspectiva de las demandas de los diferentes colectivos, o desde la transversalidad, ya que cada persona afronta desigualdades vinculadas con las diferentes dimensiones de su realidad, que es a la vez internamente muy diversa (se puede tener diversidad funcional, con una edad avanzada o siendo joven), y socialmente muy diversa también: por ejemplo, puede pertenecer a uno o varios grupos estigmatizados (en función de la procedencia geográfica, el género, o la renta). Un ámbito especialmente relevante, en sociedades europeas, es la superdiversidad asociada al envejecimiento. El porcentaje cada vez mayor de personas de 65 años o más, en un país como España que actualmente es uno de los países con mayor esperanza de vida, nos sitúa en un contexto en el que conviven hasta cuatro generaciones, con demandas de atención muy diferentes, y que pueden entrar en colisión en función de los sistemas de financiación del Estado del Bienestar. En este sentido, la atención a la persona en la tercera década del siglo XXI conlleva, para poder ser viable, un nuevo pacto intergeneracional, en el que el papel del cuidado, tanto a los menores como a los mayores, desempeña un papel fundamental (y, como profesión de ayuda, el Trabajo Social tiene un espacio profesional en